Por: MMT. Alberto Faz-Mendoza

CEO en KODEM Consulting Group.

¿Es posible enseñarle a alguien a ser un mejor líder? La respuesta es sí, es posible enseñarle. Cuando las empresas inician los procesos de mejora obligan a los liderazgos a enfrentarse al cambio y con ello a sentirse incómodos, salirse del área de confort implica la voluntad de hacer que las cosas sucedan y ahí surgen los líderes.

Una persona con liderazgo ha desarrollado un conjunto de habilidades que son útiles para acompañar y dirigir a un grupo de personas en la búsqueda de lograr un objetivo en común. Además de innovar, es capaz de influenciar y motivar a los integrantes del grupo para que den lo mejor de sí.

Un líder debe tener el motivo correcto. Si su motivo es ostentar el poder simplemente para mandar a la gente, entonces jamás crecerá. Sin embargo, si el líder toma en serio su responsabilidad y sabe que las personas dependen de él, se convierte en un buen punto de inicio para el desarrollo del equipo. Hacer las cosas por el bien de la empresa y no por el ego es un motivo correcto.

Estos líderes pueden desarrollar mejores habilidades y así convertirse en mejores líderes, enfrentarse a los cambios organizacionales con un mayor enfoque en el bien grupal y volverse referentes para los demás integrantes de la empresa y con ello impulsar las mejoras necesarias para que la organización alcance el siguiente nivel de eficiencia.

Las personas debaten si alguien simplemente tiene un liderazgo arraigado en su ADN o si puede aprender grandes habilidades de liderazgo. Si bien, algunas personas son líderes naturalmente dotados, eso no significa que alguien no pueda aprender a ser como dichas personas.

Las investigaciones han demostrado que se puede aprender a ser un mejor líder. Cuando la empresa inicia un proceso de mejora organizacional, también comienza a requerir de personas con rasgos como la autenticidad y la honestidad. Los líder deben ser abiertos, honestos y capaces de dar aliento al equipo a través de su recorrido hacia el aprendizaje. Es primordial que sepan dirigir, administrar y hacer que las personas rindan cuentas.

Por otro lado, el empresario visionario debe aprender a dejar ir. Cuando se les da la oportunidad y las herramientas adecuadas, los líderes casi siempre aprenden a asumir sus roles. Los visionarios se sorprenden cuando, al ser retadas, las personas están a la altura de las circunstancias. Son capaces de darse cuenta de la capacidad que adquieren y que antes no tenían.

Cuando el equipo de liderazgo no está dispuesto a delegar las tareas a su mandos medios, por lo general las organizaciones se paralizan. Sin embargo, los mandos medios están dispuestos a dar un paso adelante como lo estuvieron los integrantes del equipo de liderazgo cuando el visionario los dejó hacer. Estos líderes prosperan gracias a una mayor claridad de los roles de liderazgo y a una mejor comunicación.

En este sentido, delegar es dejar liderar a tu equipo de liderazgo. El cambio es difícil, una aseveración aceptada por la mayoría. Como visionario es tu deber colocarte en sitios poco cómodos para tu estilo de liderazgo, siendo vulnerable con tu equipo te darás cuenta de tus limitaciones, pero también encontrarás talentos ocultos en tu gente, déjalos dar un paso al frente tanto en la vida como en el negocio. No aceptar tus limitaciones puede frenar a tu organización, pero hacer ese alto en el camino para reflexionar y ser capaz de intercambiar roles te convertirá en un mejor líder.

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